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Familia / Trabajo

>>Mujeres, trabajo y familia

Artículo de Nuria Chinchilla, Profesora del IESE-Universidad de Navarra
Autora de "La ambición femenina: Cómo reconciliar trabajo y familia" (Aguilar 2004)
Premio a la Mujer Directiva del Año 2001
Publicado en La Razón

 El hecho de que la conciliación esté de moda constituye todo un signo de nuestro tiempo. 

La familia necesita tiempo para cumplir su función como creadora y formadora de capital humano y social.

La consecuencia más flagrante es el invierno demográfico que estamos viviendo en todos los países europeos, ya que ninguno llega a la tasa de reposición de la población: 2,1 hijos por mujer en edad fértil. En nuestra opinión, el primer cambio cultural que debe darse, previo incluso a la implantación de las políticas de conciliación, es precisamente la transformación racional de nuestras jornadas laborales. El horario español, extenso, desordenado y en muchas ocasiones incompatible con Europa, no sólo por la diferencia en la franja horaria durante la que se come en estos países –12:00 a 14:00–, sino por el alargamiento de nuestro mediodía (hasta las 4 de la tarde), pueden hacer nuestras jornadas internacionalmente inhábiles en muchos casos. Acercarnos al horario europeo sería no sólo racional y rentable sino más acorde con la realidad familiar de doble ingreso y doble jornada de los cónyuges.

La familia necesita tiempo y energía y esta revolución silenciosa, basada ante todo en el sentido común, no busca otra cosa que la corresponsabilidad, que es mucho más que el reparto de tareas. Se trata de restablecer el orden: no sólo una familia con padre, sino lograr que la sociedad «tenga madre». Por este motivo, las administraciones públicas deberían no sólo favorecer esa baja por paternidad de un mes obligatoria que si no se toma se pierde y que favorecería la integración plena del varón en el hogar, comprobando no sólo la carga sino también la riqueza que supone el desempeño de estas tareas; sino también el impulso del Certificado de Empresa Familiarmente Responsable como un modo práctico de respaldar el necesario equilibrio social y la ya malograda ecología humana.

Las empresas con esta certificación podrían contar con puntos en los concursos públicos y a la vez serían más atractivas para ese talento escaso –hombres y mujeres– que pretendemos atraer. Hace unos años, acuñamos en el IESE el término Empresa Familiarmente Responsable (EFR) para referirnos a las empresas que hacen posible la conciliación de la vida profesional, familiar y personal de quienes en ellas trabajan. El índice IFREI («IESE-Family Responsible Employer Index») es citado en la prensa económica como el índice que recoge el estado de conciliación de las empresas españolas.

Desde el año 1999 la evolución ha sido clara, multiplicándose por tres el número de empresas que tienen un programa de conciliación trabajofamilia (del 7,3 al 22%), además de una mayor concienciación del conflicto trabajo-familia por parte de las empresas, que ha pasado del 5 al 21%. Lo que se mide en este estudio no son sólo las políticas de flexibilidad y apoyo, sino también la cultura existente y los elementos facilitadores para que el programa tenga un seguimiento eficaz (quién lidera el programa, cuál es la estrategia, cómo se comunica, etc.)

Cada vez es más evidente que las políticas sociales del siglo XXI serán las políticas de conciliación trabajo-familia, porque el perfil y las aspiraciones de la fuerza de trabajo han cambiado radicalmente. Según el IFREI 2005, más del 60% de las empresas españolas consideran que es necesario tener políticas de flexibilidad (en los horarios de entrada y de salida, tiempos parciales, bajas por maternidad y paternidad, semana laboral comprimida, empleos compartidos, cómputo anual de horas trabajadas, tele-trabajo, videoconferencias, ayuda en la atención a personas dependientes…) Más del 40% de las empresas opinan que los problemas familiares aumentarán en los próximos tres años y que ello propiciará cambios en el mercado laboral.

El 70% de las familias en España son ya de doble ingreso, es decir, trabajan los dos fuera del hogar, lo cual nos da la magnitud del problema. Las políticas de conciliación trabajo- familia añaden un «plus» novedoso y necesario a las ya tradicionales políticas de personal. La flexibilidad hoy tiene sentido, porque la persona es una, pero tiende a una doble agenda, a un doble rol social que se refiere al cuidado de otros y no sólo de sí mismo. Todos somos hijos, hermanos, padres…, en definitiva, parte de una familia. El triángulo que conforman familia, empresa y sociedad empieza a detectar carencias y nuevas necesidades.

Editorial

La importancia de unas manos

En este nuestro primer año de vida, la revista Sutilellas se viste
con sus mejores galas para celebrar que seguimos adelante, que
vamos superando contratiempos y que no son sino estos el motor
de la AMPA que tantos proyectos mantiene vivos.

Nuetras pequeñas actividades se hacen grandes con cada sonrisa
de agradecimiento ,y es que seguimos sintiendo
que no hay mejor recompensa que dar para poder recibir.

En este número hacemos un pequeño homenaje a "las manos de
los sábados",las que con tanto esfuerzo hacen posible que
los alimentos se repartan entre los hogares más necesitados,
y las que con ternura infinita cuelan en esas bolsas un poquito de esperanza.

Sabemos que nuestro camino acaba de empezar y es por ello
que os animamos a todos a colaborar. Cada uno de nosotros tiene
un granito de arena que aportar a esta gran familia, que aún
necesita voluntarios e infraestructura.

En estas páginas nos unimos nosotros y vosotros....para ELLOS.
 

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